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Tratamiento para la sensibilidad dental

Si tienes alguna molestia en los dientes es probable que sufras de sensibilidad dental. Lo sabrás porque al tomar alimentos o bebidas frías o muy calientes te dolerán los dientes, experimentando un dolor agudo y breve que puede resultar muy incómodo.

Según datos recientes del Estudio Sanitas sobre Salud Bucodental 2024, el 37,7% de los españoles ha padecido sensibilidad dental durante el último año, convirtiéndose en el segundo problema bucodental más común después de las caries. Esta alta prevalencia demuestra la importancia de conocer sus causas, síntomas y tratamientos disponibles.

Pero, lo debes confirmar con un dentista, porque hay molestias que terminan siendo caries o un diente astillado. Un diagnóstico profesional es fundamental para determinar el origen exacto del dolor y aplicar el tratamiento más adecuado.

Qué es la sensibilidad dental y por qué ocurre

La sensibilidad dental, también conocida como hipersensibilidad dentinaria, se produce cuando la dentina, la capa que se encuentra debajo del esmalte dental, queda expuesta. La dentina contiene miles de canales microscópicos llamados túbulos dentinarios que conectan directamente con el nervio del diente.

Cuando estos túbulos quedan al descubierto debido al desgaste del esmalte o la retracción de las encías, los estímulos externos como el frío, el calor, los alimentos dulces o ácidos pueden viajar a través de estos canales y estimular el nervio, provocando esa punzada característica de dolor agudo.

¿Cómo funciona el mecanismo del dolor?

El esmalte dental es la capa más externa y dura del diente, actuando como un escudo protector. Debajo del esmalte se encuentra la dentina, un tejido poroso y sensible. En condiciones normales, el esmalte en la corona del diente y el tejido gingival en la raíz protegen la dentina de la exposición.

Sin embargo, cuando el esmalte se desgasta o las encías se retraen, la dentina queda desprotegida. Los túbulos dentinarios expuestos permiten que los estímulos externos alcancen las terminaciones nerviosas, desencadenando esa sensación dolorosa instantánea que caracteriza a la sensibilidad dental.

Causas principales de la sensibilidad dental

Existen múltiples factores que pueden provocar la exposición de la dentina y, por tanto, sensibilidad dental. Comprender estas causas es el primer paso para prevenir y tratar este problema efectivamente.

Erosión del esmalte dental

El desgaste del esmalte es una de las causas más frecuentes de sensibilidad. Este desgaste puede producirse por:

  • Cepillado agresivo: Cepillarse con demasiada fuerza o utilizar un cepillo de cerdas duras puede desgastar progresivamente el esmalte. Si notas que las cerdas de tu cepillo se desgastan rápidamente, es señal de que estás aplicando demasiada presión.
  • Bruxismo: Apretar o rechinar los dientes durante el día o mientras duermes puede causar un desgaste significativo del esmalte, dejando expuesta la dentina. Muchas personas no son conscientes de que padecen bruxismo hasta que su dentista lo detecta.
  • Erosión ácida: El consumo frecuente de alimentos y bebidas ácidas como refrescos, bebidas deportivas, zumos de frutas, vino o vinagre puede erosionar químicamente el esmalte. Tan solo cuatro exposiciones de acidez a lo largo del día pueden poner el esmalte en riesgo de erosión.

Retracción o recesión gingival

La retracción de las encías es otra causa muy común de sensibilidad dental. Cuando el tejido gingival se retrae, expone la raíz del diente, que no está protegida por esmalte sino solo por cemento, una capa mucho más vulnerable.

Las causas de la retracción gingival incluyen:

  • Enfermedad periodontal (gingivitis o periodontitis)
  • Cepillado traumático con técnica incorrecta
  • Edad avanzada (es más frecuente a partir de los 40 años)
  • Tabaquismo, que favorece la acumulación de placa y daña el tejido gingival
  • Anatomía dental desfavorable o mala posición de los dientes

Caries y fracturas dentales

Las caries, especialmente cuando han progresado más allá del esmalte y afectan a la dentina, son una causa frecuente de sensibilidad dental. Del mismo modo, un diente astillado o fracturado puede exponer la dentina o incluso la pulpa dental, generando dolor agudo.

Tratamientos dentales recientes

Es completamente normal experimentar cierta sensibilidad temporal después de algunos tratamientos dentales como:

  • Blanqueamiento dental: Los agentes blanqueadores pueden penetrar el esmalte y llegar hasta la dentina, causando sensibilidad transitoria. El peróxido de hidrógeno o carbamida desmineraliza ligeramente el esmalte temporalmente, aunque la remineralización natural ocurre después del tratamiento.
  • Empastes o obturaciones: Después de tratar una caries, puede persistir sensibilidad durante algunos días.
  • Limpiezas dentales profundas: Especialmente tras procedimientos periodontales, es común sentir sensibilidad temporal.
  • Colocación de coronas o carillas: El tallado dental necesario puede generar sensibilidad transitoria.

Esta sensibilidad post-tratamiento suele ser temporal y desaparece en días o semanas, aunque es importante consultar con el dentista si persiste o se intensifica.

Síntomas característicos de la sensibilidad dental

El síntoma principal de la sensibilidad dental es un dolor agudo, breve y localizado que se desencadena ante estímulos específicos. A diferencia de otros problemas dentales, este dolor es pasajero y no persiste cuando el estímulo desaparece.

Los momentos en los que más se percibe la sensibilidad incluyen:

  • Al consumir bebidas frías (agua con hielo, refrescos fríos) o calientes (café, té, sopas)
  • Al comer alimentos dulces o ácidos que potencian la irritación de la dentina
  • Durante el cepillado dental o el uso de hilo dental
  • Al respirar aire frío por la boca, especialmente en invierno
  • Al morder alimentos duros o crujientes
  • Al aspirar aire a través de los dientes

Estudios científicos indican que la hipersensibilidad dentinaria afecta con mayor frecuencia a los caninos (25%) y premolares (24%), observándose principalmente en las caras vestibulares de los dientes (93%) y generalmente asociada a recesiones gingivales (68%). La incidencia aumenta con la edad hasta los 40 años, siendo más frecuente entre los 20 y 30 años, para luego disminuir debido a cambios escleróticos en los túbulos dentinarios.

Tratamientos profesionales en la clínica dental

Cuando las medidas caseras no son suficientes para controlar la sensibilidad, existen diversos tratamientos profesionales que el dentista puede aplicar para proporcionar alivio duradero.

Aplicaciones de fluoruro de alta concentración

El dentista puede aplicar barnices o geles de fluoruro de alta concentración directamente sobre las áreas sensibles. Estos tratamientos fortalecen el esmalte dental, remineralizan la dentina expuesta y ayudan a sellar los túbulos dentinarios, reduciendo significativamente el dolor.

Las aplicaciones de flúor profesional suelen realizarse en varias sesiones para obtener resultados óptimos y proporcionan una capa protectora mucho más potente que los productos de uso doméstico.

Desensibilización o adhesión con resina

Este tratamiento consiste en la aplicación de resina adhesiva sobre las superficies radiculares sensibles. La resina actúa como una barrera física que sella los túbulos dentinarios expuestos, impidiendo que los estímulos externos alcancen el nervio del diente.

Es un procedimiento rápido, indoloro y efectivo, especialmente indicado cuando la sensibilidad está localizada en zonas específicas donde la dentina ha quedado expuesta por retracción gingival.

Injerto de encía quirúrgico

Cuando la raíz del diente ha perdido tejido gingival de manera significativa, puede ser necesario realizar un injerto de encía. Este procedimiento quirúrgico consiste en tomar tejido de otra zona de la boca (generalmente del paladar) o utilizar material biocompatible para cubrir la raíz expuesta.

El injerto no solo reduce la sensibilidad al proteger la raíz, sino que también previene una mayor recesión gingival y mejora la estética de la sonrisa.

Tratamiento de conducto radicular (endodoncia)

Si los dientes sensibles causan dolor severo y persistente, y otros tratamientos no han sido efectivos, el dentista puede recomendar un tratamiento de conducto radicular. Aunque es la opción más invasiva, puede ser la solución definitiva cuando la sensibilidad se ha vuelto incapacitante.

Durante una endodoncia, se elimina la pulpa dental (el tejido nervioso del interior del diente), lo que elimina por completo la sensibilidad. Este tratamiento tiene una alta tasa de éxito y permite conservar el diente natural.

Sellado de túbulos dentinarios con láser

Las tecnologías láser más modernas permiten sellar los túbulos dentinarios expuestos de forma precisa y sin dolor. El láser estimula además la remineralización y puede proporcionar alivio inmediato en muchos casos.

Tratamientos en casa para controlar la sensibilidad

Existen múltiples medidas que puedes implementar en tu rutina diaria para reducir y controlar la sensibilidad dental desde casa.

Pasta dentífrica desensibilizante

Las pastas dentales específicas para dientes sensibles son la primera línea de defensa contra este problema. Estas pastas contienen ingredientes activos especialmente formulados para bloquear la transmisión del dolor:

  • Nitrato potásico (5%): Es el ingrediente desensibilizante más efectivo y utilizado. Actúa inhibiendo la transmisión de los estímulos externos a las terminaciones nerviosas, reduciendo progresivamente la sensación dolorosa. Se encuentra en marcas como Desensin Plus, Sensodyne, KIN Cariax Desensibilizante y SensiLacer.
  • Fluoruro sódico (1.000-2.500 ppm de ion flúor): Presente en altas concentraciones en las pastas desensibilizantes, el flúor previene la aparición de caries, remineraliza y fortalece el esmalte dental. La elevada concentración de flúor ayuda a sellar los túbulos dentinarios expuestos.
  • Dióxido de silicio obliterante: Fortalece la dentina cubriendo físicamente los túbulos dentinales y evitando así que los alimentos calientes o ácidos lleguen a su interior.

Es importante usar la pasta desensibilizante diariamente y de manera continuada, ya que su efecto es progresivo. Pueden necesitarse varias aplicaciones (entre una y cuatro semanas de uso regular) antes de notar una mejoría significativa. Una vez que la sensibilidad ha disminuido, debe continuarse su uso para mantener la protección y evitar la reaparición del problema.

Enjuagues bucales con flúor

Utilizar diariamente un enjuague bucal con flúor complementa la acción del cepillado y ayuda a fortalecer el esmalte dental. Los colutorios desensibilizantes permiten llegar a zonas de difícil acceso con el cepillo y mantienen los principios activos en contacto con los dientes durante más tiempo.

Algunos enjuagues específicos para sensibilidad contienen también nitrato potásico y proporcionan un aporte extra de flúor para la prevención de caries y remineralización del esmalte.

Geles desensibilizantes de aplicación directa

Los geles desensibilizantes se aplican directamente sobre la zona con sensibilidad dental, proporcionando un alivio más localizado y concentrado. Estos productos suelen contener alta concentración de flúor y agentes desensibilizantes que actúan rápidamente.

Técnica correcta de cepillado

Modificar la técnica de cepillado es fundamental para prevenir un mayor desgaste del esmalte y evitar la retracción gingival:

  • Utiliza un cepillo dental de cerdas suaves o extra suaves
  • Cepíllate con movimientos suaves y circulares, nunca horizontales ni bruscos
  • No apliques presión excesiva: el cepillado debe ser delicado pero minucioso
  • Dedica al menos 2 minutos al cepillado, dos veces al día
  • Cambia tu cepillo cada 3 meses o cuando las cerdas estén desgastadas

El papel crucial de la vitamina D en la salud dental

Asegúrate de consumir suficiente vitamina D, ya que su deficiencia podría ocasionar problemas bucales graves, incluyendo sensibilidad dental, debido a la falta de absorción de calcio.

La vitamina D, conocida como «la vitamina del sol», desempeña un papel fundamental en la salud dental que va mucho más allá de lo que tradicionalmente se pensaba. Este nutriente es esencial para la absorción del calcio y el fósforo, dos minerales imprescindibles para mantener dientes fuertes y encías sanas.

¿Por qué es tan importante la vitamina D para tus dientes?

Sin suficiente vitamina D, el cuerpo no puede absorber ni utilizar adecuadamente el calcio presente en los alimentos, lo que afecta directamente al esmalte y al tejido óseo que sostiene las piezas dentales. Según la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, la vitamina D también contribuye al correcto funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando a controlar la respuesta inflamatoria en las encías y reduciendo el riesgo de enfermedades periodontales.

Los estudios han demostrado que los niveles bajos de vitamina D se asocian con:

  • Mayor predisposición a caries dentales debido a la debilidad del esmalte
  • Sensibilidad dental por exposición del tejido interno
  • Inflamación, enrojecimiento o sangrado gingival
  • Mayor riesgo de enfermedad periodontal
  • Pérdida de soporte óseo y movilidad dental en casos avanzados
  • Menor mineralización dental, haciendo los dientes más propensos a fracturas

Cómo obtener suficiente vitamina D

Existen tres formas principales de obtener vitamina D:

  • Exposición solar: La piel sintetiza vitamina D cuando se expone a los rayos UVB del sol. Entre 10 y 15 minutos de exposición solar tres veces por semana puede ser suficiente, aunque esto varía según la latitud, la estación del año y el tipo de piel.
  • Alimentación: Pescados grasos como salmón, caballa, atún y sardinas; huevos; lácteos enriquecidos; setas cultivadas con exposición a luz natural; y algunos cereales fortificados.
  • Suplementación: En casos de déficit confirmado mediante analítica sanguínea, el médico puede recomendar suplementos de vitamina D bajo supervisión profesional.

Es importante destacar que durante los meses de invierno en latitudes como la de España, la síntesis de vitamina D a través de la piel puede ser nula, por lo que prestar atención a la alimentación y considerar la suplementación se vuelve especialmente relevante.

Alimentación y hábitos para prevenir la sensibilidad

La dieta y ciertos hábitos de vida juegan un papel crucial en la prevención y control de la sensibilidad dental.

Alimentos y bebidas a evitar o limitar

Para proteger el esmalte dental y reducir la sensibilidad, es importante limitar el consumo de:

  • Bebidas ácidas: Refrescos, bebidas deportivas, bebidas energéticas, vino y zumos cítricos atacan directamente la superficie dental y pueden provocar erosión química si se consumen a diario.
  • Alimentos muy ácidos: Cítricos, vinagre, tomates, ketchup y aderezos para ensaladas.
  • Alimentos y bebidas azucaradas: Caramelos, chocolates, bollería industrial y bebidas gaseosas favorecen la desmineralización del esmalte.

Alimentos beneficiosos para los dientes

Por el contrario, estos alimentos ayudan a fortalecer los dientes y prevenir la sensibilidad:

  • Lácteos: Leche, yogur y queso son ricos en calcio y fósforo
  • Verduras de hoja verde: Espinacas, acelgas y brócoli aportan calcio y otros minerales
  • Frutos secos y semillas: Almendras y sésamo son excelentes fuentes de calcio
  • Pescados grasos: Salmón, sardinas y caballa aportan vitamina D
  • Agua: Mantiene la boca hidratada y ayuda a neutralizar los ácidos

Hábitos protectores del esmalte

  • Después de consumir alimentos o bebidas ácidas, enjuaga tu boca con agua y espera al menos 30 minutos antes de cepillarte (el esmalte está temporalmente más vulnerable)
  • Bebe las bebidas ácidas con pajita para minimizar el contacto con los dientes
  • No uses los dientes como herramientas para abrir envases o cortar objetos
  • Si padeces bruxismo, consulta con tu dentista sobre el uso de una férula de descarga nocturna
  • Evita el tabaco, que favorece la retracción gingival y acumulación de placa

Remedios caseros complementarios

Aunque no sustituyen el tratamiento profesional ni los productos específicos para sensibilidad, algunos remedios caseros pueden proporcionar alivio temporal:

  • Gárgaras de agua con sal: Dos veces al día. Actúa como antiséptico natural y reduce la inflamación.
  • Enjuague con agua tibia: Puede aliviar temporalmente el dolor agudo.
  • Aceite de coco (oil pulling): Algunos estudios sugieren que puede reducir la carga bacteriana en la boca.

Es importante recordar que estos remedios no tratan la causa subyacente de la sensibilidad y solo proporcionan alivio sintomático temporal.

Cuándo acudir al dentista urgentemente

Debes consultar con tu dentista si experimentas alguna de estas situaciones:

  • La sensibilidad persiste más de dos semanas a pesar del uso de pasta desensibilizante
  • El dolor es intenso o incapacitante
  • La sensibilidad está localizada en un solo diente (puede indicar caries o fractura)
  • Aparece hinchazón, enrojecimiento o sangrado en las encías
  • Tienes fiebre o dolor que se extiende a otras zonas de la cara
  • Notas movilidad dental o cambios en tu mordida

El dentista realizará una exploración completa para descartar problemas más graves como caries profundas, abscesos dentales, fracturas o enfermedad periodontal avanzada que requieran tratamiento específico.

Prevención: la mejor estrategia contra la sensibilidad

La prevención es siempre más efectiva que el tratamiento. Estas son las medidas clave para evitar el desarrollo de sensibilidad dental:

  • Mantén una higiene oral meticulosa con técnica correcta de cepillado
  • Usa cepillo de cerdas suaves y pasta con flúor
  • Complementa con hilo dental diario y enjuague bucal
  • Limita el consumo de alimentos y bebidas ácidas
  • Visita al dentista para revisiones cada 6 meses
  • Realiza limpiezas dentales profesionales periódicamente
  • Trata el bruxismo si lo padeces
  • Mantén niveles adecuados de vitamina D y calcio
  • No fumes ni consumas tabaco

Conclusión: recupera tu calidad de vida dental

La sensibilidad dental es un problema común pero no debe ser aceptado como algo normal o inevitable. Con el diagnóstico adecuado, el tratamiento apropiado y medidas preventivas consistentes, es posible controlar e incluso eliminar completamente la sensibilidad dental.

Ya sea mediante el uso de pastas desensibilizantes, tratamientos profesionales en la clínica, modificación de hábitos alimentarios o asegurando niveles óptimos de vitamina D, existen múltiples herramientas a tu disposición para recuperar el placer de comer y beber sin dolor.

No permitas que la sensibilidad dental limite tu calidad de vida. Si experimentas molestias persistentes, consulta con tu dentista para que evalúe tu caso particular y diseñe un plan de tratamiento personalizado. Cuanto antes se aborde el problema, más sencillo será resolverlo y prevenir complicaciones futuras.

Recuerda: la sensibilidad dental no es solo una molestia temporal, puede ser una señal de que algo en tu salud bucal necesita atención. Escucha a tus dientes y actúa a tiempo.